Queridos lectores, hace dos días hemos asistido una vez más a la dialéctica
más borrachuza a la que nos acostumbran los amigos de E:R:C. El señor Rufián,
senador por dicho partido, se derrite de gusto al poder llamarle a la cara ganster
a los comparecientes en el Senado de la Nación. Sus palabras, dichas para
contentar a su oloroso público en Cataluña, no hacen sino escampar su fétido
aroma por toda la península, incluido Portugal. Pedimos una vez más a las
personas normales que no generalicen, que no crean que todos los catalanes
somos rufianes o pérfidos o hijos de meretrices. Pedimos que cualquier persona
normal, que no esté enchufada en la Generalidad ni en nuestros ayuntamientos a
dedo por los separatistas centre sus manías, sus ascos en los autores
exclusivos de tales declaraciones. Y solamente en ellos. Muchas gracias. CSN
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